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sábado, 25 de julio de 2015

III- EL RITUAL

-¡Mira todo lo que has provocado!

Jack corrió hasta su hijo atacándolo proporcionándole unas cuantas bofetadas. Patrick solo recibió dos, luego las demás las esquivo regresándole los golpes sin menos furia con la que lo hacia su padre. Nadie se atrevía a detenerlos, hasta que el viejo Jeff intervino.

-¡Basta ya! Deténgase… Por amor a tu hijo, si es que le tienes alguno, ¡detente!
Se agacho jalando a Patrick por los hombros mientras Jack recobraba la cordura y mantenía la postura.

Patrick tenía el labio roto y el ojo izquierdo comenzaba a colocársele morado. Se toco la sangre y se acomodo un poco el cabello con las manos.

-Pídele disculpas a tu padre muchacho.

-No… no lo haré, a él no. Les proporciono mis más sinceras disculpas a ustedes 
caballeros, por ocasionar todo este lio, de verdad lo siento. Pero aquí el culpable no soy yo.-Señala a su padre-. Fue él, no tenia por que ir atacar aquella manada que no nos ha hecho nada, suponiendo que no era yo, aunque si soy ese lobo que buscan, ¿Por qué atacar a otro que tiene diferente ideología que la tuya? ¿¡Son nuestros hermanos, nuestra raza, maldita sea!? ¿Por qué tanto odio padre?

El señor Jack volteo estirando el brazo dándole otra cachetada.- Aprende a respetar.
Patrick sintió tanta rabia y odio, que quiso abalanzarse sobre él, pero Jeff lo detuvo, y le dijo:- No te comportes como él lo espera, se mas sabio y no le regreses el mismo golpe. Sube a tu habitación.

Se acostó en la cama mirando el techo, se le brotaban unas cuantas lagrimas, aun había sangre en sus labios, no quiso limpiarlos, puso sus manos en su pecho cerrando los ojos, pensando en Abie, la única calma que le devolvía el alma al cuerpo, sentía tanta tranquilidad pensar en ella, sonreía de a poco por el dolor de sus labios, pero por dentro lo invadía una mueca de felicidad en pensar en ella, su risa, sus labios, sus ojos, las conversaciones que solían tener, las veces que aprendió gracias a ella, lo aconsejaba y llenaba su vida de una luz casi mágica e inesperada.

Había cerrado la puerta con seguro, no quería que nadie entrara, incluso su compañero leo, pero luego de un rato tocaron suave y despacio, Patrick quedo pensativo ignoraba por completo ese sonido, cuando ya se había repetido unas cuantas veces se levanto y abrió despacio, viendo que era Leo junto con Ryan, traían consigo una caja de primeros auxilios y un plato con un pan casero junto con un vaso de jugo.

Leo y Ryan eran los más jóvenes del campamento, el compañero de Patrick 25 y Ryan 27.

-Siéntate en la cama Patrick, tengo un poco de alcohol también gasas, ten límpiate el labio. Deberías colocarte alguna crema en el rostro, creo que por aquí tengo una.

-¿Tienes hambre copo de nieve? Me gusto tu pelaje el otro día, come algo cuando te sientas bien.

-Gracias chicos, ¿no se meterán en problemas en venir con el “traidor”?

-Tranquilo cachorro, la mayoría salió de caza, incluyendo a tu padre.

-Yo que tu no vuelvo a bajar más nunca.-Ríe Ryan dándole unas palmadas en la espalda a Patrick.

-Muy alentador estúpido, pero sería mejor que no te aparecieras por ahí abajo hasta mañana.

Luego de un rato los chicos se retiraron, Patrick se puso a dibujar en su cuaderno; arboles altos y frondosos, luego relato todo a su amada las situaciones ocurridas pero Jeff irrumpió en la habitación. No había vuelto a poner el seguro por si Leo regresaba. 

-Se convoco a una reunión, hablando de lo muy molesto que está tu padre, tomaran medidas drásticas. Lo mejor es que descanses ya mañana comienza el cambio. El ritual.

Buenos días linda, ya ha pasado una semana desde que no te escribo. Me siento como nuevo, ocurrió me convertí en uno de la manada, tenía miedo al principio y lo sabes, pero fue bueno, difícil pero lo logre, en ningún momento me deje vencer, durante la ceremonia siempre pensé en ti, creo que eso me obsequio mas fuerzas de lo común… Estoy abajo en la entrada de la cabaña de la segunda casa. Hoy no hace tanto frio como los demás días, esta soleado, las nubes estas dispersas, los pájaros cantan, me provocan una sonrisa ligera, hace que me sienta feliz por mucho tiempo desde que llegue no he podido sentirme seguro, tranquilo o cómodo, pero ya le estoy agarrando el fluido a las cosas en este lugar, comienzo acostumbrarme.

Tengo noticias buenas y malas; el viejo Jeff está enfermo, su salud empeora todos los días, creo tener la culpa, leo dice que no me tome las cosas a pecho, se dice que el ya estaba enfermo. No me convence y quiero ayudarlo, pero en este lugar no hay medicinas, nada para poder salvarlo.


Comenzare con el principio, el día de el gran evento, donde todo cambio en mi ser… Era de mañana, alrededor de las 5 a.m, tocaron inesperadamente mi puerta, duros golpes y sólidos, lograron abrir la cerradura, estaba profundo (soñando contigo) cuando entre todos me tomaron por las extremidades cargándome fuera de la casa, enseguida desperté, viendo a todos con sacos de piel, sin camisa, pintados el rostro de colores llamativos; amarillo, rojo, azul, blanco. Algunos lucían penachos, cantaban una canción en un idioma antiguo, bajaron rápido hasta el patio donde comenzaron a correr, aun cargado no me debatía porque me bajaran, vi las nubes y me relaje pero para mi sorpresa iban corriendo hacia el lago, donde sorprendentemente me lanzaron al agua. Me hundí abriendo los ojos, trancando la respiración, el agua estaba helada, no habían peces, solo algas y piedras, nade lentamente y tuve la ilusión de verte, ahí ahogándote lánguidamente en el fondo del lago, hice un esfuerzo por llegar a ti pero tu imagen se desvaneció, mi cuerpo comenzó a colocarse rígido, debía salir y convertirme en lobo frente a todos para evitar una hipotermia. Dice la leyenda que aquellas aguas eran mágicas, podían ser tu peor enemigo como un gran acompañante, y sabia que más adelante debía usarlas. Me lanzaron al agua para probarme, para sacar mi animal interior, para despojarme de mí otro ser, y salir el otro yo.

Ya fuera del agua, era un licántropo, todos pudieron observarme, marque mis patas en la tierra, por primera vez las vi tan perfectas y pude admirarlas sin miedo. Todos me aplaudieron, otros aullaron, mi padre estaba cruzado de brazos sin demostrar ninguna emoción. Luego tomamos el desayuno y me invitaron a correr, a correr como lobo, para luego comenzar con el segundo acto.

Corrimos lejos de campamento, hicieron una fogata mientras me sacaban la ropa para pintarme de llamativos colores, nos sentamos en círculo agarrados de la mano. Apareció el viejo Jeff como un fantasma, lucia como un legendario chaman, cargaba en su cabeza un penacho más grande que él, saco de sus bolsillos una arena extraña de colores, esparciéndola con un soplido, llenándose el aire de muchos colores, donde ese gas se unió con el fuego creando figuras dentro de el. Era sorprende mágico y único, del fuego comenzó a brotar un gran lobo, y tuve la idea de que era yo, el fuego contaba una especie de historia que para mí era confusa, donde más adelante Jeff me la explico.
Relataba un corto metraje de lo que sería mi vida y de lo que me esperaba en el siguiente reto, Jeff tenía preparado para mi otro penacho colocándomelo, luego me indicaron que debía subir a la cima de la montaña donde debía cazar un águila y obsequiársela a los espíritus que llegaban a media tarde.

 Me acompañaron hasta unos pinos donde comenzaba la montaña, despidiéndose todos de mi deseando buena suerte, ya que; los espíritus eran difíciles de contactar, a todos le tocaba diferentes misiones, y la mía fue el águila. Tenía curiosas y un miedo impregnado hospedado en mi ser. Subí lentamente por la montaña, era bastante empinada colocándome como lobo, inspeccione el área donde encontré muchos nidos de águilas pero no me atrevía a atacar a ninguno, estaba abrumado, faltaba poco para que fueran las 3 cuando decidí que era momento de atacar a alguna. Me abalance sobre una muy grande la mordí por las alas. El ave me picoteaba fuertemente, pero pronto dejo de tener energías para luchar, vi como se apagaba poco a poco viendo cómo murió en mi hocico, partiendo mi corazón, en ese instante note luces en el cielo en la cima de la montaña, cada vez se veían mas fuerte esos luceros filtrados de colores, estaba cerca de llegar. Cuando al fin estaba en la cumbre las luces traspasaban mi cuerpo, deje el águila en el suelo, donde floto llevándosela esos deslumbrantes colores, sonreí y aullé lo más alto que pude, saliendo de pronto siluetas de diferentes matices, temblé escuchando una voz que provenía de ellos…

-Tú debes ser Patrick. Gracias por la ofrenda.

-Vimos en todo el camino que no quisiste matar al ave. Eso nos hizo ver un gran potencial en ti, tienes un gran corazón, muchos hombres sienten frialdad para alcanzar el poder.-
Dijo un lucero verde.

-No deseo el poder, solo quiero completar este ritual para ser un lobo completo a los ojos de mi padre.

-Así que complaciendo a otros… Muchos lobos de tu edad estarían emocionados por este rito. ¿Acaso no apoyas las tradiciones?
Patrick se quedo pensativo buscando palabras para no ofender a los espíritus.

-No soy como los demás. Los respeto a ustedes y a los antes pasados pero no apoyo a que este tipo de actos se ejecuten.


-Interesante muchacho… -Murmuro una luz rosada.- Tengo preparado para ti una tarea difícil, es momento de que esta noche se lleve a cabo la tercera ceremonia.
En vez de dictar lo que acontecería en la noche; los espíritus se unieron y crearon de la nada un collar, que bajo del cielo y se poso sobre la tierra. Fue sorprendente y hermoso, me obsequiaron un azabache con forma de lobo, lo tengo aquí conmigo colgado de mi cuello, siempre lo admiro, siento que me conecta a ellos…
Volví al campamento, todos me esperaban en la entrada, cuando me vieron llegar me aplaudieron fuerte y me abrazaron, celebraban más que yo. Por mi parte aun estaba atónito asimilando todo lo que estaba pasando, sentía que caminaba sobre vidrios greteados y que si pisaba en falso podía lastimarme mucho. Me preguntaron dónde estaba el pergamino que solían dar los espíritus, no entendía de que me hablaban y solo mostré mi tote, el único recado que me habían dado, pero cuando dije eso, los rostros de todos cambiaron… Muchos se retiraron de la sala, pronto vi decepción y apaciguándose la emoción, pregunte qué era lo que había hecho mal y uno de ellos me contesto, Matt;<<Significa que debes de matar a uno de nosotros, por fuerza, para demostrar que ahora ya la transformación ocurrió por completo>>. Oh Abie el mundo se me derrumbo lo último que deseaba era matar a alguien.

Eran las once de la noche hacia un frio fatal, era el único que lo sentía hasta en las entrañas, ya que los demás tenían la piel diferente a la mía, por ser lobos más desarrollados. Prendieron una fogata gigantesca donde cada uno introdujo un papel con su nombre. La mayoría del tiempo, salía el padre del lobo que pelaría, o alguna persona del campamento a la que le tenías respeto y aprecio y para mi sorpresa y mi gran mala suerte, quien me tuvo que salir fue el viejo Jeff…

El fuego susurro el nombre del participante, y la llama parecía enfurecida alargándose. Todos preocupados, papa intervino indicando que sería él quien pelearía conmigo pero Jeff quiso hacerlo. Debía cumplir con los espíritus y si ese iba hacer su final lo aceptaría con honor y orgullo. No estaba de acuerdo y me opuse pero no podía desafiar a todos aquellos… Así que comenzó la batalla, deje salir el lobo que tengo, sacudí mi pelaje y me puse en posición de ataque, todo era actuación mientras por dentro moría de perplejidad, Jeff se unió al círculo que habían hecho para la pelea y lentamente se transformo. Por primera vez vi su otra naturaleza, se veía flaco, su pelaje no brillaba, se veía opaco y encorvado, se acerco a mí y latió, pronto hice lo mismo, de mi no salían maniobras para matar, solo asechar, pero Jeff se enfoco en lo que debía hacer y ataco, ataco fuerte y con frialdad enterrándome un mordisco en la columna, aullé fuerte y ataque, pronto no me pude contener dejando que la bestia que hay en mi peleara hasta la muerte.

Al pasar un cuarto de hora reaccione dejando a un lado lo salvaje, viendo que ambos estábamos llenos de sangre y lastimados, Jeff ya no podía articular una pata, mientras yo tenía un ojo rasguñado. Oía algunos gritas” Patrick debes hacerlo mátalo es tu deber” pero otros apoyaban al viejo, haciendo porras “Destiérralo” y ahí recordé que uno de los dos debía ganar así la pelea durara horas…  Si no gana, me desterrarían, y si ganaba era por haber matado a Jeff. Hice lo que mi corazón quiso, y recordé que en mi corazón estas tu Abie, y tu arias lo más sabio posible, no quería ganar tampoco deseaba matarlo y si me desterraban iba a quedar marcado para siempre, así que hice lo que mi corazón creía correcto…

Empuje a Jeff con tanta fuerza que cayó al suelo más allá de donde se encontraba, empezando a gritar todos “ganaste” cuando comenzaron a acercarse me coloque a la defensiva, y me di media vuelta escapando del campamento, no deseaba ser el ganador aunque no lo era, yo me desterré. 

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